sábado, 20 de junio de 2020

Croquetas de nueces, pera y queso de cabra

Esta debería de haber sido la entrada del desafío del mes de Marzo, pero debido a complicada situación por la que pasamos ese mes, decidimos aplazar la publicación para cuando llegaran mejores momentos. Poco a poco tenemos que volver a esa nueva normalidad, y eso incluye volver a publicar. Ese mes, o este, según se mire, tocaba croquetas. Ese maravilloso invento que gusta a todo el mundo.
A mi me gustan de todos los sabores y colores, pero la verdad es que yo sola no las he hecho nunca, porque hacer bechamele no es lo mio...a mi madre le sale mucho mejor, así que yo suelo hacer de pinche. Esta vez he intentado tener un papel más activo, pero con su supervisión, y la verdad es que han quedado unas croquetas muy buenas. Mi madre nunca pesa los ingredientes, lo va haciendo a ojillo hasta que la bechamele tiene la consistencia que a ella le parece correcta. Intenté pesar todo antes de hacer las croquetas, así que las cantidades no son exactas pero si muy aproximadas.
La idea de los ingredientes la saqué de una pizza, si, de una pizza que probé en Madrid en una visita a mi hermano. Y me gustó tanto que pensé...si queda bien en una pizza porqué no en unas croquetas. La mezcla dulce-salado de la pera y el queso queda muy buena, os animo a probar


Ingredientes

Para las croquetas

60 ml de aceite de oliva
60 g de harina
500 ml de leche
1 pera
50g de nueces
1/2 rulo de queso de cabra
Sal
Nuez moscada

Para el rebozado

Harina
2 huevos batidos
Pan rallado
Aceite de oliva

Pasos

Primero vamos a tener los los ingredientes del  relleno preparados, para añadirlos a la bechamel cuando esté lista. Picamos las nueces en trozos muy pequeños. Como no son muy duras, yo lo hago a mano. Picamos también el queso de cabra, yo le quito la corteza. Por último picamos la pera en trozos muy pequeños y la pasamos por la sartén hasta que esté tierna.

Ahora pasamos a hacer la bechamel. Ponemos el aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos la harina y rehogamos bien. la harina se tiene que cocinar, ya que si no quedará una masa con sabor a harina cruda. A continuación Vamos añadiendo la leche poco a poco, sin dejar de remover para que no salgan bolas. Añadimos también la sal y la nuez moscada. Por último añadimos la pera, el queso y las nueces y removemos para que quede todo bien integrado. Cuando la masa tenga una textura sólida la retiramos del fuego y la dejamos enfriar. Yo la paso a un plato para poder manejarla mejor.

Con la masa fría hacemos porciones y le damos forma con la mano. Yo parto la masa a lo largo y luego de vuelvo a partir cada tira en porciones, que serán cada croqueta.

Cuando tenemos las croquetas preparadas, las pasamos por harina, huevo y pan rallado. ya sólo queda freírlas. Echamos abundante aceite de oliva en una sartén y, cuando esté muy caliente, freímos las croquetas hasta que queden doradas. Una vez listas, las sacamos a un plato con papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.

Ya sólo queda la mejor parte ¡Disfrutar de ellas!

Lo bueno de las croquetas es que admiten todo tipo de relleno, desde las clásicas de jamón o pollo, hasta cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. Estoy segura de que este mes encontraremos un motón de propuestas originales, así que os animo a que visitéis el resto de blogs del desafío




miércoles, 20 de mayo de 2020

Tarta helada de queso, piña y frambuesas

Como habréis podido comprobar, llevamos con los desafíos parados desde el principio del confinamiento. Pero este mes es un poco especial, es el mes del aniversario del grupo, nada más y nada menos que 8 años. Nos daba pena dejar pasar una fecha tan especial y hemos decidido publicar esta entrada.
De paso queremos aprovechar para dar las gracias a todo el personal sanitario que se ha dejado la piel en los días más difíciles de la pandemia, y a los que todavía les queda mucho trabajo duro por delante. En especial a nuestra desafiadora M.Luz, del blog Trasteando en mi Cocina
Como en todos los aniversarios, la receta es una tarta, en este caso una tarta helada. La verdad es que no tenía muy claro qué se considera una tarta helada, a parte de la comtessa de toda la vida. Y la verdad es que después de mucho mirar por internet, sigo sin tenerlo muy claro...he visto casi de todo con lo único en común que es meterla al congelador
Así que me he decidido por una tarta de queso y yogur con frambuesas. Que raro...yo haciendo tarta de queso y algo que lleve frutos rojos...Pero le he dado un toque un poco distinto añadiendo la piña. No quería algo muy engordante así que la tarta no lleva base, pero se le podría poner una de bizcocho o de galletas (yo hubiera tirado por esta última opción)
Como la tarta me ha tocado comerla sola, las cantidades son para un molde de 15cm.

Ingredientes

400g de yogur natural azucarado o edulcorado
200g de queso de untar
150g de frambuesas
200g de piña. Yo he usado piña de lata bien escurrida

Pasos

Triturar con la batidora el queso de untar junto con la piña. Dejamos una rodaja para la decoración. Añadir esta mezcla al yogur y remover muy bien hasta que quede todo bien integrado. 
Ahora vamos a añadir esta mezcla al molde. Para facilitar el desmoldado, puedes forrarlo con film. En mi caso he utilizado un aro extensible, así que el desmoldado no es tan complicado, sólo hay que agrandar el tamaño del aro con cuidado de no romper los laterales. Para esto lo más fácil es utilizar una espátula de silicona.
Reservamos unas pocas frambuesas para la decoración. Añadimos mas o menos un tercio de la mezcla y repartimos la mitad de las frambuesas. Añadimos otro tercio de la mezcla y la otra mitad de las frambuesas. Y para terminar, añadimos lo que queda de la mezcla


Por último la metemos en el congelador por lo menos unas 6 horas. Si la puedes hacer la víspera, mejor. Para consumir, es mejor sacarla una media hora antes del congelador, para que no esté como un bloque de hielo y la textura sea más suave. Una vez desmoldada, añadimos las frambuesas y la piña cortada en cachitos que habíamos reservado. Importante, una vez descongelada, la tarta no se debería volver a congelar. Si no la consumes de una vez, conservala en la nevera


Como hay tartas heladas para todos los gustos, colores y sabores, os animo a visitar el resto de recetas del desafío. Seguro que hay un montón de ideas muy diferentes y todas buenísimas







jueves, 30 de abril de 2020

Tarta de zanahoria

La tarta de zanahoria es una de mis tartas favoritas, así que es de delito que hasta ahora no haya publicado esta receta. Esta es una entrada agridulce, ya que he decidido publicar esta entrada en un momento muy difícil y triste en nuestras vidas y en el mundo en general. Además la tarta la hice con motivo de mi cumpleaños. Esta cuarentena la estoy pasando sola con mi padre, así que ha sido un cumpleaños muy solitario. Pero a pesar de las circunstancias decidí darme un pequeño homenaje hacer esta receta que es tan especial para mi...y ahora tengo media tarta en el congelador. 
Durante un par de años me dediqué a probar un montón de recetas en busca de la tarta de zanahoria perfecta, hasta que di con esta. Es una pequeña variación de la que aparece en la web de Recetas Americanas. Tiene muchas recetas muy interesantes, también recomiendo su red velvet, yo lo hago sin el colorante rojo y me encanta. En la web original utiliza el doble en las cantidades. En circunstancias normales yo también utilizo las cantidades de la web porque es una tarta que gusta a todo el mundo, hasta al que reniega de una tarta que lleve verdura. De verdad que aún no he conocido a nadie que no le guste esta receta. También se puede hacer sin la crema de queso, a modo de bizcocho.

En este caso, como la tarta iba a ser casi en exclusiva para mi porque mi padre no es muy de dulce y sólo tomó un cacho, he usado la mitad de ingredientes. Estas son las cantidades para 3 bizcochos de 18 cm. Yo la hice de 3, pero no quedan demasiado altos, por lo que también se podría hacer de dos bizcochos más gorditos

Ingredientes

Para 3 bizcochos de 18cm

Bizcocho

200g de azúcar 
2 huevos a temperatura ambiente
175ml de aceite de girasol
220g de zanahorias machacadas (hervidas o al vapor si queremos que no cojan agua)
120g de harina
1 puñado de nueces troceadas 
1/2 cucharada de levadura (unos 7g)
1/2 cucharada de canela
1 cucharadita de sal

Crema de queso

75g de mantequilla a temperatura hambiente
150g de azúcar glass
100g de queso de untar frío

Recuerdo que cuando hablo de cucharadas y cucharaditas no hablo de las que tenemos en casa para comer, que cada una es de un tamaño, sino de las medidas anglosajonas. Yo tengo un juego de cucharas en casa por comodidad, pero si no lo tenéis en internet podéis encontrar tablas de conversión de cucharas(tablespoon) y cucharaditas (cuchara de te o teaspoon) a gramos

Pasos

En un bol batimos el aceite con el azúcar. Si tienes un robot de cocina, batir a velocidad media unos minutos, hasta que esté bien integrado. Añadir los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición.
Como indica en los ingredientes, las zanahorias deben de estar hervidas, coladas y machacadas (yo lo hago con un tenedor). Lo aclaro porque he visto recetas en las que usan zanahoria cruda rayada. Añadimos la zanahoria a la mezcla y seguimos batiendo. 

En un bol tamizamos la harina y la mezclamos con la levadura, la canela y la sal. Bajamos la velocidad y añadimos a la mezcla poco a poco, a cucharadas

Subimos a velocidad media y batimos unos 3 minutos. Si es necesario, a mitad del batido rebañamos el bol para que no quede masa mal mezclada en los bordes. Por último añadimos las nueces y batimos lo justo para que se mezclen con la masa de manera mas o  menos uniforme
Forramos los moldes con papel de cocina y dividimos la masa entre los 3. Si no tienes 3 moldes, deberás hacer tandas. Hornear en el horno precalentado a 180º unos 30 minutos. Si hacéis  dos bizcochos más gordos será algo más de tiempo, unos 40 minutos. El mejor indicador es pinchar con un palillo y comprobar que sale limpio

Sacamos los bizcochos del horno, esperamos 5 minutos a que se enfríen un poco y desmoldamos y los dejamos terminar de enfriar en una rejilla

Para la crema de queso: Batimos la mantequilla con el azúcar a velocidad máxima hasta que esté muy bien integrado, para que no queden grumos. Yo utilizo la pala, no las varillas. Mi esclavo (un Kmix de ) tiene tapa. En caso de que el vuestro no tenga recomiendo tapar el bol con un trapo para que el azúcar no salga volando al empezar a batir. Cuando la mezcla esté esponjosa y, vuelvo a repetir, perfectamente mezclada, añadimos el queso. Empezamos batiendo a velocidad media un par de minutos y luego seguimos batiendo a velocidad alta. Batir tanto tiempo como sea necesario para que la mezcla quede consistente y sin grumos


Para el montaje no es necesario complicarse la vida. Nivelamos los bizcochos, yo utilizo un cuchillo de sierra, colocamos parte de la crema y extendemos con una espátula. colocamos el siguiente bizcocho y repetimos el proceso. Mi idea era dejar la tarta así, no cubrir los laterales, como al final hice. Pero me sobró bastante crema y decidí aprovecharla y este es el resultado. 

Por cierto, no cumplo 28...(qué mas quisiera) pero por casa no tenía el número 4 (pista 1) así que me las apañé poniendo el número en hexadecimal, para que no se me note la vena informática (pista 2)



jueves, 20 de febrero de 2020

Trata de queso con pistachos y frambuesas

Este mes toca un desafío que me encanta...¡tarta de queso al horno! La verdad es que me encanta la tarta de queso en todos sus formatos y sabores, de horno y sin el. Así que me ha costado decidirme por una receta. En principio me di una vuelta por pinterest para ver si encontraba algo distinto y vi algo maravilloso ¡tarta de queso baklava! ¿A que nunca he dicho que me encantan los frutos secos? Pero luego me dio remordimiento de conciencia, porque estoy intentado bajar de peso. Y aunque tarta de queso y dieta no van de la mano, esa opción me pareció pasarme un poco. Así que opté por esta otra, algo menos calórica pero igualmente muy buena
Si alguno se pregunta porqué las cantidades son un poco raras es porque me basé en una receta inglesa con su maravilloso sistema de medición de tazas y onzas. Además la receta era para un molde más grande y yo la adapté pata un molde de 18 cm de diámetro y unos 5 cm de alto. La única medida que no adapto, como se ve en la lista de ingredientes, son las cucharadas porque tengo un juego de cucharas para medir y es más cómodo para cantidades pequeñas que andar pesando. Si no tienes un juego de cucharas puedes sustituir la cucharada por una cuchara grande bien llena


Ingredientes

Base

20g de pistachos
85g de galletas tipo digestive
60g de mantequilla a temperatura ambiente

Relleno

600g de queso de untar
120g de azúcar
3 huevos
95 ml de crema agria (yo no tenía y la sustituí por buttermilk casero)
1 cucharada (tablespoon) de vainilla
1 pizca de sal

Cobertura

Mermelada de melocotón (porque no da demasiado sabor)
40g de pistachos
100g de frambuesas

En primer lugar hay que pelar los pistachos. Creo que ya lo he dicho en alguna otra receta. Me encanta usar pistachos en la repostería pero ¿Porqué no venden pistachos pelados? Hay todo tipo de frutos secos pelados, hasta pipas, pero pistachos no...creo que es la parte de la tarta que me ha llevado más tiempo.

Una vez pelados, picamos los pistachos junto con las galletas. Añadimos la mantequilla y amasamos hasta obtener una pasta homogénea. Extendemos la pasta por el fondo del molde y apretamos para que quede compacta

Mientras preparamos el relleno, precalentamos el horno a 160º
Batimos el queso, el azúcar la sal y la vainilla a velocidad máxima durante unos 3 minutos. Bajamos la velocidad y añadimos los huevos uno a uno, no añadimos el siguiente hasta que le primero esté bien integrado. Si es necesario paramos el amasador y mezclamos con una espátula. Si tienes unas varillas eléctricas no tendrás este problema. Por último añadimos la crema agria. Si, como es mi caso, no tienes, se puede sustituir por buttermilk casero, muy fácil de hacer. En un vaso ponemos la misma cantidad de leche que la que se indica para la crema y añadimos una buena cucharada de zumo de limón. mezclamos y esperamos unos 10 minutos hasta que la leche tenga aspecto de haberse cortado
Echamos la mezcla encima de la base (dentro del molde :) ) y horneamos cerca de 1 hora.

Podemos ver que está hecha si la pinchamos con un palillo y no sale líquida
La dejamos reposar unos 10 minutos para que se temple un poco y la desmoldamos. Yo la pasé directamente al plato donde la iba a servir

Ahora vuelve la parte divertida ¡pelar más pistachos!¡Bien! Una vez pelados, los picamos y pasamos a cubrir los bordes de la tarta. Para esto los cubrimos con la mermelada de melocotón y vamos poniendo los pistachos apretando un poco para que queden pegados. Como se ve en la foto, yo puse debajo papel de cocina para no manchar el plato con las migas que van cayendo

Por último solo queda cubrir la parte de arriba con las frambuesas. Para mi gusto está mucho más buena si se hace la víspera y se deja toda la noche en la nevera. Eso si, luego sacarla una media hora antes de comer, ya que está mejor a temperatura ambiente

Ya se que todos los meses digo lo mismo, pero este sí que va totalmente en serio ¡Estoy deseando ver el resto de recetas! Aunque no se para qué, porque hasta que no baje unos cuantos kilos no voy a hacer más dulces que los que me toque en el desafío T_T Tocará sufrir mirando las tartas del resto de compañeras del grupo


lunes, 20 de enero de 2020

Quiché de pavo y queso

Después de tanta fiesta y comilona no apetece ponerse a cocinar cosas complicadas ni pesadas. Así que el desafío de este mes es perfecto...quiché. La quiqché es una especie de tarta saladada con una base de masa quebrada. Al más fgamosa será seguramente la quiché lorraine.
Yo la hago muchísimo en casa porque queda muy buena, es sencilla de preparar y permite un montón de variantes. En este caso me he dedido por una bastante sencilla pero que gusta a todo el mundo.
Como ya he dicho, la base de la quiché en una masa brisa. Siempre queda mejor casera, pero si no andas con demasiado tiempo la casa comprada también queda buena y simplifica muchísimo la receta. Originalmente la quiché se hace con nata, pero yo siempre la hago con leche evaporada, que es bastante menos calórica y queda igualmente buena.


Ingredientes:

1 lámina de masa quebrada
200g de embutido de pavo
100g de queso rayado (a tu gusto, a mi me gusta comprar una mezcla de varios quesos)
100g de queso en dados para ensalada (también puedes comprar un trozo que queso y partirlo)
400ml de leche evaporada
3 huevos
Sal
Nuez moscada

Pasos:

Antes de empezar con la receta en si, unas cuantas cosas. El relleno de la quiché yo lo suelo hacer bastante a ojímetro. De hecho he tenido que pesar las cantidades para ponerlas en la receta. En mi opinión deoende un poco de si te gusta con más tropezón o más masa de huevo y leche, así que estas cantidades son modificables, teniendo en cuenta que si quitas relleno sólido haría falta más relleno líquido, por ejemplo un huevo más, y viceversa
Por otro lado, alguno pensará...¿queso rayado y en tacos? ¿Porqué? Simplemente porque me encanta el queso, y la textura de uno y otro al hornear la quiché no tiene nada que ver. El queso rayado queda fundido e integrado en la quiché mientras que los dados quedan semifundidos pero los encuentras. A mi me encanta hacerla así pero se podría hacer perfectamente con uno solo de los dos tipos de queso
Y ahora vamos con la receta en sí. Seguimos las instrucciones del fabricante de la masa quebrada. En mi caso hornear 15 minutos con el horno precalentado a 180º. En las instrucciones pone que hay que pinchar la masa con un tenedor para que no suba...pero a mi me sube siempre, por mucho que la pinche. Así que la cubro con garbanzos. Estos garbanzos no se pueden utilizar luego para comer. Así que yo los tengo guardados en un bote para cada vez que hago alguna receta con este tipo de masa

Mientras se hornea vamos preparando en relleno. En un cuenco echamos la leche evaporada, los huevos, una pizca de sal y una pizca de nuez moscada. Batimos bien hasta que los ingredientes estén perfectamente integrados.

Añadimos el queso rallado y mezclamos. Por último añadimos el queso en dados y el embutido de pavo, también cortado en dados
A esta altura la base debería estar ya horneada. Quitamos los garbanzos y añadimos el relleno.

Horneamos otros 15-20 minutos, hasta que veamos que la masa ha cuajado. la sacamos del horno y la dejamos templar unos 5-10 minutos antes de desmoldarla. ¡Ya sólo queda servirla y disfrutar!



Y nada nuevo que contar, pero no por eso menos importante ¡Recordaros que visitéis el resto de recetas del desafío! Yo estoy deseando mirarlas todas, porque como ya he dicho me encantan las quiqués y estoy deseando probar nuevas ideas

lunes, 6 de enero de 2020

Tarta de limón y merengue

Si, hoy no es 20 de Enero, y no es que al estar de vacaciones me sobre el tiempo y me haya dado por publicar alguna receta extra. Esta entrada está relacionada con el grupo de Desafío en la Cocina pero es un reto un poco especial. Se trata de una sorpresa para nuestras bosses, Rocío, M Luz, Carolina y Toñi, que tanto se lo curran todos los meses.

La sorpresa consiste en publicar la receta del blog de una de las jefas. Yo he tenido la surte o la desgracia de tocarme a Carolina, con su blog Tomillo, Laurel y otras cosas de comer
¿Porqué suerte o desgracia? Porque tenéis que visitar su blog, tiene cientos de recetas, de todo tipo, dulce salado, verduras, carne, pecado.. todo lo que se os pueda ocurrir, así que elegir una receta no ha sido nada fácil. Al final he decidido matar dos pájaros de un tiro, ya que mi madre tenía ganas de que hiciera una tarta de limón y merengue...¡Pero tenía dos para elegir! En otra época del año seguramente hubiera escogido la otra, porque la crema de limón lleva leche condensada (muchas babas) Pero en Navidades, entre tanta comida, dulces y turrón tengo a media familia con el estómago delicado y he preferido esta otra, que he pensado que es un poco menos pesada
La receta original la tenéis en este enlace y aquí os dejo con mi versión. En la de calorina la base es casera, la mía del super. Qué decir que la casera queda infinitamente más rica, pero la verdad es que no tengo demasiado tiempo libre (y eso que estoy de vacaciones T_T)


Ingredientes

Para la base

1 lámina de masa quebrada

Para la crema de limón

3 yemas
200 gr. de azúcar
El zumo y la ralladura de un limón
200 ml. de agua
75 gr. de maizena
75 gr. de mantequilla

Para el merengue

4 claras *
400 gr. de azúcar
200 ml, de agua

Yo utilizo claras pasteurizadas, porque me da un poco de respeto tomar la clara de huevo crudo, así que calculo unos 35g, que sería el peso de un huevo L, mas o menos

Pasos

En este caso no tenemos que preparar la base, así que vamos con la crema. En una cazuela ponemos la maizena y el azúcar. En un cuenco batimos las yemas. el cuenco debe ser un poco grande porque luego añadiremos parte de la mezcla de maizena y azúcar

Exprimimos el zumo del limón y lo colamos para quitar la pepitas. Rallamos la piel del limón con cuidado de no utilizar la parte blanca, ya que es muy amarga
Añadimos el agua a la cazuela con la maicena y el azúcar y removemos con un batidor hasta que no queden grumos. Añadimos a fuego medio removiendo constantemente para que la mezcla no se pegue al fondo de la cazuela. Como pone en el blog, hay un momento que por arte de magia empiezan a aparecer bolitas, no os preocupéis y seguir batiendo, que poco a poco desaparecen. La mezcla debe estar al fuego un buen rato para que la maizena se cocine, si no, nuestra crema sabrá a harina. Podéis probar (con cuidado de no quemaros) para ver cuando está hecha

Volcamos la mitad de la crema sobre las yemas y removemos. Volvemos a echar la mezcla a la cazuela y la ponemos a fuego medio removiendo uno par de minutos
Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla. Removemos hasta que se disuelva, y añadimos es zumo y la ralladura del limón.


Antes de hacer el merengue vamos a hornear la base. Solamente hay que extenderla sobre el molde de la tarta y pincharla con un tenedor para que no suba. La introducimos en el horno precalentado a 200º unos 10 minutos


Ahora sí que podemos ir preparando el merengue. Yo suelo hacer merengue suizo, que es con el que mejor me defiendo, pero para ser fiel a la receta original me puse con el italiano. Da igual qué tipo de  merengue hagáis, siempre es muy importante que el cuenco y el batidor que utilizemos estén bien limpios y libres de grasa, ya que esto hace que las claras no suban. Por si acaso a mi me gusta pasar un poco de papel de cocina empapado en zumo de limón o vinagre. 
Colocamos en un cazo 300g de azúcar y el agua. Lo ponemos a fuego lento y lo dejamos hasta que se haga un almíbar de bola. 
Ponemos las claras en un bol. Yo utilizo un robot de cocina para estas cosas, pero también se pueden usar unas aspas de cocina. Batimos las claras hasta montarlas. Cuando vayan subiendo añadimos poco a poco los otros 100g de azúcar. Cuando el almíbar está listo lo incorporamos muy poco a poco a las claras, en forma de hilo, y sin dejar de batir. Seguimos batiendo hasta que el merengue vaya perdiendo temperatura y quede bien firme
Ya tendremos la base semi horneada. Le añadimos la crema de limón y pasamos a decorarla con el merengue. Para esto lo ponemos en una manga pastelera con una boquilla rizada y ancha. Vamos haciendo pequeños montoncitos. Yo los hago en círculos desde fuera hacia dentro.

La metemos en el horno, que debe seguir a 200º y lo dejamos un par de minutos, hasta que veamos que el merengue se dora. 
La metemos en la nevera y dejamos que enfríe. Par mi gusto está mas buena de un día para otro ya que la crema coge mucho más sabor. La mezcla del dulce del merengue con el ácido del limón está buenísima



viernes, 20 de diciembre de 2019

Polvorones de almendra


Ya ha llegado la Navidad, y nada más navideño que los polvorones (bueno, igual el turrón) así que este mes nos ha tocado como desafío polvorones o mantecados. En mi casa somos muy clásicos y los únicos que gustan son los polvorones de almendra. Concretamente los Felipe II, unos polvorones que se hacen en Vitoria de toda la vida. Yo creo que mi abuela ya los compraba de pequeña. Así que aunque no voy a llegar a ese nivel, esa es la receta que he decidido hacer.
En este caso es importante usar una buena manteca y buena almendra, que es lo que más sabor va a dar a estos polvorones. En la receta uso almendra en vez de harina de almendra, pero se puede utilizar cualquiera de las dos cosas. La ventaja que le veo a usar almendra es que encontrar harina de almendra de calidad me parece más complicado


Ingredientes:
500g de harina de trigo
250g de manteca de cerdo
150g de almendras
125g de azúcar glass
1 cucharada (tablespoon para los anglosajones) de canela
Semillas de sésamo para decorar. También se puede usar azúcar glass. De hecho los Felipe II no llevan sésamo, este ha sido mi puntito de improvisación


Pasos
Antes de empezar, la manteca de cerdo debe de estar a temperatura ambiente, en pomada.
En primer lugar vamos a tostar la harina. En la mayor parte de recetas que he mirado lo hacen en la sartén. Pero a mi me ha parecido más sencillo hacerlo en el horno. Así que extendemos la harina en una bandeja y la introducimos en el horno precalentado a 150º durante 30 minutos. A los 15 minutos abrimos el horno y removemos un poco la harina para que se tueste de manera más uniforme y evitamos que se queme

A continuación tamizamos muy bien la harina. Tras tostarla tendrá un montón de grumos que no queremos encontrar en nuestros polvorones. Es importante esperar a que la harina se enfríe del todo, mientras tanto podemos picar la almendra.
Añadimos a la harina la almendra molida y la canela
En un bol batimos la manteca de cerdo con el azúcar. Como ya he puesto en los ingredientes es importante que la manteca esté a temperatura ambiente para que sea fácil de trabajar
Añadimos la mezcla de harinas y canela poco a poco y mezclamos bien, hasta conseguir una textura como de arena

Compactamos la masa con la mano formando una bola. No hay que amasar, simplemente compactar la masa para poder trabajar con ella

Colocamos la bola sobre papel de horno y la estiramos con un rodillo hasta que tenga un grosor de unos 2 cm
Cortamos los polvorones con un cortagalletas redondo (o con lo que queramos, pero esto es lo más cómodo)

Colocamos los polvorones en una bandeja forrada con papel de horno. Podemos reutilizar los recortes volviendo a formar una bola con ellos.Espolvoreamos los polvorones con las semillas de sésamo y dejamos la bandeja en la nevera una media hora.
Con el horno precalentado a 180º horneamos unos 20 minutos. Sacamos la bandeja del horno y pasamos los polvorones a una rejilla para que se enfríen. Hay que ir con mucho cuidado ya que la masa está muy blanda y es fácil que se rompan o que los deformemos
Ahora sólo hay que tener un poco de paciencia y esperar a que se enfríen y... a disfrutar

Como todos los meses no olvidéis visitar el resto de recetas del desafío. La Navidad acaba de empezar y podéis aprovechar este fin de semana para hacer unos cuantos polvorones caseros que seguro que gustarán a todo el mundo



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